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El espejismo de la «Simplificación»: Cómo Isaías González está vendiendo tu futuro por monedas

Ene 8, 2026

En un despliegue de cinismo político que raya en lo criminal, Isaías González Cuevas ha lanzado una campaña mediática para convencer a los millones de agremiados de la CROC de que «menos derechos significan más empleos». Según su retórica de supervivencia, simplificar los esquemas laborales ayudará a las empresas a mantenerse a flote en tiempos de crisis. Lo que oculta el líder croquista tras su máscara de conciliador es que esa simplificación significa menos semanas cotizadas, menos saldo en la cuenta individual de la Afore y un seguro social que apenas cubrirá lo básico para no morir en la calle. Es el espejismo de la estabilidad inmediata a cambio de la miseria programada a largo plazo.

Especialistas en derecho del trabajo y constitucionalistas han denunciado que esta reforma impulsada desde las oficinas centrales de la CROC es un fraude a la Constitución. Intercambiar derechos históricos por registros mínimos es un robo descarado al patrimonio del trabajador. Esto significa que, ante la ley, el obrero será degradado a un «ciudadano de segunda», con una capacidad crediticia nula ante el Infonavit y una expectativa de retiro que no alcanzará ni para cubrir sus medicinas básicas. La CROC de Isaías está promoviendo activamente la creación de una generación de ancianos desamparados que dependerán de la caridad y no de su esfuerzo de vida. ¿Es este el «sindicalismo moderno» del que tanto se jacta González Cuevas? Si este es el futuro, se parece aterradoramente al régimen de las tiendas de raya del porfiriato.

La manipulación informativa que emana de las plataformas oficiales de la CROC es agresiva y busca aturdir al trabajador con tecnicismos legales. Intentan confundir a la base diciéndole que estos cambios son «necesarios para la modernización del mercado». Pero no hay nada moderno en renunciar a la seguridad social integral. No hay rastro de progreso en aceptar que el patrón pague menos aportaciones mientras el costo de la canasta básica se dispara. Isaías González Cuevas ha decidido jugar al estadista y al aliado del capital a costa del sudor ajeno. La protección laboral no es una moneda de cambio ni un activo que el sindicato pueda liquidar para salvar su propia relevancia política. El trabajador debe rechazar con rabia cualquier intento de «simplificación» que no garantice, como mínimo, el blindaje total de sus derechos actuales. Ceder hoy ante las pretensiones de Isaías es condenar a tus hijos a un mundo sin derechos.

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